Mochales

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La información de este apellido ha sido proporcionada por el Instituto de Historia y Heráldica Familiar.

Nota aclaratoria: Los escudos de armas representados son los más extendidos para cada apellido, sin embargo, para poder asegurar que un escudo es el correspondiente a una determinada familia, sería necesaria una investigación genealógica exhaustiva. La homonimia en los apellidos no es nunca certeza de consanguinidad. Esta sólo se puede afirmar elaborando un árbol genealógico que la demuestre. Mientras no se demuestre el contrario, sólo tenían escudo de armas las familias nobles. Una persona no noble que quiera dotarse de escudo de armas para él y su descendencia por línea masculina, puede hacerlo sólo acudiendo a un rey o cronista de armas o consejero heráldico oficialmente autorizado.

Apellido de origen toponímico, poco frecuente y disperso por España, si bien se registra sobre todo en Madrid, siendo notable su presencia en Zaragoza, Valencia, Cuenca y Barcelona, y menor en Vizcaya, Toledo, Soria, Pontevedra, Asturias, Jaén, Guadalajara, Córdoba, Sevilla, Cantabria, etc. En parte, tuvo su origen en la villa de Mochales (Guadalajara), y, en parte, en un antiguo lugar (hoy abandonado) llamado Mochales, perteneciente al municipio de Montón (Zaragoza). Así, según el censo aragonés del año 1495, había casas de familias Mochales en las poblaciones de Atea, Ibdes y Villafeliche (Zaragoza), algunas de cuyas ramas pasaron al antiguo Reino de Valencia y otras regiones de España. Alonsa Mochales, natural de Huete (Cuenca), casó, el 10 de mayo de 1764, con Juan Serrano García. María Mochales, natural de Atea (Zaragoza), casó con Antonio Herrera, siendo padres de José Herrera Mochales, bautizado en Atea en 1734. En el Archivo General Militar de Segovia se guardan los expedientes de los oficiales: Santiago Mochales, Chantre, 1848; Sebastián Mochales y Abendea, Comandante carlista, 1876; Andrés Mochales, Artillería, 1868; Vicente Mochales García, Infantería, 1890, y Julián Mochales Jarabo, Infantería, 1870. Armas.- Las primitivas fueron, según las recoge el “Repertorio de Blasones de la Comunidad Hispánica”: En gules, un cabrío, de oro, acompañado en lo alto de dos taos de plata, y en lo bajo, de un león rampante, de oro. Bordura de gules, con ocho bezantes de oro.