Aguilera

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La información de este apellido ha sido proporcionada por el Instituto de Historia y Heráldica Familiar.

Nota aclaratoria: Los escudos de armas representados son los más extendidos para cada apellido, sin embargo, para poder asegurar que un escudo es el correspondiente a una determinada familia, sería necesaria una investigación genealógica exhaustiva. La homonimia en los apellidos no es nunca certeza de consanguinidad. Esta sólo se puede afirmar elaborando un árbol genealógico que la demuestre. Mientras no se demuestre el contrario, sólo tenían escudo de armas las familias nobles. Una persona no noble que quiera dotarse de escudo de armas para él y su descendencia por línea masculina, puede hacerlo sólo acudiendo a un rey o cronista de armas o consejero heráldico oficialmente autorizado.

Muy antiguo apellido de origen toponímico, bastante frecuente y repartido por toda España, procedente de la voz –águila-, con el significado de “lugar donde habitan o crían las águilas”. Existen en España varias poblaciones llamada Aguilera, sitas en las provincias de Burgos, Soria, Comunidad de Cantabria, Barcelona, etc., que dieron origen a este apellido. Hubo, por tanto, distintas familias Aguilera, no emparentadas entre sí. El Cronista Antonio de Barahona dejó escrito que hubo desde tiempos remotos una ilustre casa de este apellido en las montañas de Trasmiera (Cantabria), considerada como casa solar matriz de otra que después fundaron en la ciudad de Soria, de la cual, a su vez, salió otra rama que pasó a Aragón, estableciéndose en Cetina (Zaragoza); otra rama pobló en Valtueña, (Soria), de la que fue Gil Aguilera, favorecido por el Rey Don Sancho IV, en 1290, con el Señorío de Aguilera, junto a Berlanga de Duero (Soria), y allí levantó un castillo. Ramiro de Aguilera pasó como Capitán de Caballos a la conquista de Andalucía, asistiendo con el Rey Don Fernando III el Santo a las tomas de Sevilla, Córdoba, Andujar (Jaén) y Porcuna (Jaén), quedando en este último punto como Alcaide, en 1245, y fundando nueva casa solar para sus hijos y descendientes. Ante las Reales Chancillerías de Valladolid y de Granada probaron los Aguilera su hidalguía, así como su nobleza para ingresar en las antiguas Órdenes Militares. Armas.- Unos Aguilera trajeron: En campo de oro, un águila de sable, coronada de lo mismo.