Ochando

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La información de este apellido ha sido proporcionada por el Instituto de Historia y Heráldica Familiar.

Nota aclaratoria: Los escudos de armas representados son los más extendidos para cada apellido, sin embargo, para poder asegurar que un escudo es el correspondiente a una determinada familia, sería necesaria una investigación genealógica exhaustiva. La homonimia en los apellidos no es nunca certeza de consanguinidad. Esta sólo se puede afirmar elaborando un árbol genealógico que la demuestre. Mientras no se demuestre el contrario, sólo tenían escudo de armas las familias nobles. Una persona no noble que quiera dotarse de escudo de armas para él y su descendencia por línea masculina, puede hacerlo sólo acudiendo a un rey o cronista de armas o consejero heráldico oficialmente autorizado.

Aunque para algunos tratadistas el apellido Ochando (Otxando) es originario de la villa de Ochando (Segovia), los primeros Otxando, según señala Mogrobejo en su obra “Blasones y Linajes de Euskalerría”, moraron en Ituren (Navarra), siendo descendiente de esta antigua casa Juan de Ochando Sarasa Vizarrón y Cruzat, que se cruzó Caballero de la Orden de Alcántara en 1651. Añade Mogrobejo que en el expediente de Hidalguía de Andrés Pablo Sánchez y Ochando, aprobado en Bilbao en 1764, se dice: “Se declara que Ochando es el solar de Ochandiano de modo apocopado, así para decir en lengua vascongada, la Casa de Ochandiano, habría de expresarse así: Ochandocoechea”. Por otra parte, Mogrobejo indica que la voz euskera –otxando- significa “lobos grandes”. Pasaron los de este apellido a la repoblación de otras regiones de España, y hoy día tienen los Ochando (Otxando) su principal asiento en Valencia, siendo menor su presencia en Navarra, País Vasco, Madrid, Albacete, Barcelona, Granada, Jaén. En Barrax (Albacete) nació Alonso Ochando, quien en 1772 vio reconocida su hidalguía por la Real Chancillería de Granada. Federico Ochando y Chumillas, nacido en 1849, fue Diputado por Casas-Ibánez (Albacete) y Ministro de la Guerra.

Armas.- Unos Ochando, de la casa de Ochandiano, según Mogrobejo: En campo de plata, un roble, de sinople, terrasado de lo mismo, y dos lobos, de sable, que tienen en la boca una mano de hombre, cortada, de carnación, y sangrante, empinados al tronco.